Los parámetros descritos anteriormente se conjugan para
definir en el factor de potencia (Cₚ), que es un número
adimensional que indica cuánta energía disponible del fluido
es extraída. Este se calcula usando la potencia de la
turbina (P) la masa específica de la turbina (ρ), su área de
la sección transversal de la turbina (A) y la velocidad del
flujo (V).
Existe un límite teórico en el factor de potencia, que rige
a todas las turbinas imaginables. Es similar al límite de
Carnot que aplica en la termodinámica. Este es llamado
límite de Betz, y tiene un valor adimensional de 0.593. Las
turbinas más eficientes alcanzan 0.8 y hasta 0.9 veces este
número, es decir, cerca de un 50% de la energía cinética del
fluido es extraíble en la práctica por una turbina. Una
explicación simple de este fenómeno es que, si una turbina
extrajera toda la energía cinética de una partícula de
fluido, entonces esta quedaría estacionaria justo después de
pasar por el álabe, con lo cual, la turbina misma no podría
moverse, al chocar con una partícula estática de fluido. En
otras palabras, para que la turbina pueda rotar, debe
existir una velocidad final no nula, por lo que la
eficiencia no puede ser 100%.
Para calcular la potencia, es necesario conocer la velocidad
angular de la turbina (ω), y el torque (τ), que se calcula
usando su radio (R), la velocidad de entrada a la turbina
(V₁) y su velocidad de salida (V₂).
Como se aprecia en el diagrama de esta sección, las turbinas
Savonius están en el espectro bajo de la eficiencia, según
su coeficiente de potencia Cₚ. Para el caso de turbinas de
viento, las de eje horizontal (HAWT: horizontal axis wind
turbine), son las que tienen el mejor rendimiento.